Las imágenes han dejado de significar que algo era real. Bienvenidos a la era de la duda visual permanente
Xataka IA
Hubo un momento, seguramente hace menos de un año, en el que viste una imagen en Internet y simplemente la creíste. No te paraste a analizarla, ni a buscar su contexto. No pensaste "¿será real?", simplemente la procesaste como información, y p'alante. Ese momento no va a volver . Ya no hablamos de deepfakes muy currados que engañan a algún periodista (de aquello ya advertimos hace siete añazos ). Hablamos de algo muchísimo más banal y por eso mismo más devastador: Tu cuñado puede crear en tres segundos una foto en la que sales tú, completamente borracho, en una despedida de soltero a la que nunca fuiste. Tu ex puede fabricar una foto tuya en una actitud que jamás tuviste. Un alumno puede generar una imagen comprometedora de su profesor en el tiempo que dura la transición entre clase y clase. La pregunta ya no es si la tecnología es lo suficientemente buena. Es perfecta, lo estamos viendo con varias herramientas y con el recién lanzado Nano Banana Pro a la cabeza. De hecho, es demasiado perfect a . Y quizás por primera vez, la perfección técnica ha llegado antes que la social. ¿Quién es capaz de ver la foto de la derecha y asumir que en realidad no existen ni la mujer ni el camarero ni el bar? Vamos a tener que aprender a hacer algo distinto a lo que llevamos haciendo toda nuestra vida : aprender a no poder confiar en nuestros ojos. Toda nuestra epistemología –desde el testimonio judicial hasta los álbumes de fotos familiares– descansa sobre un principio simple: ver es una forma de saber . No perfecta, pero suficiente: Durante 300.000 años de evolución humana, si veías un tigre, había un tigre. Durante 199 años de fotografía, si veías una imagen de un tigre, alguien había estado cerca de un tigre. Esa cadena acaba de romperse . Y no se rompe poco a poco, con advertencias y período de adaptación. Se rompe de golpe, un martes cualquiera, cuando descubres que la foto viral que compartiste era falsa y te la comiste sin dudar. O peor: cuando descubres que todos han asumido que la foto real que compartiste en realidad es falsa. Lo que estamos perdiendo no es la capacidad de distinguir lo real de lo falso. Eso hace mucho que se complicó. Lo que estamos perdiendo es algo más primario: la posibilidad de operar bajo el supuesto de que lo visual es, por defecto, un punto de partida razonable. Ahí está la trampa. Durante una década nos obsesionamos con las fake news . Nos preocupaban los bots rusos, las granjas de trolls o la desinformación organizada. Todo eso era industrial . Costaba mucho dinero, dejaba huellas y requería coordinación. Lo que trae Nano Banana Pro es distinto . Es desinformación artesanal, de andar por casa. No necesitas un gobierno autoritario ni un presupuesto detrás. Solo necesitas un smartphone, el que sea. La desinformación industrial podíamos combatirla con fact-checkers y alfabetización en los medios. ¿Cómo combates que cada persona sea ahora una imprenta de realidades alternativas? ¿Cómo verificas 10.000 millones de imágenes diarias? No puedes. En Xataka La IA está transformando la relación que tenemos con nuestras propias ideas: ya no creamos, solo nos "editamos" La consecuencia menos obvia es la más devastadora: vamos a suplicar que nos pongan un candado al lado de nuestras fotos reales. Si cualquiera puede fabricar cualquier imagen, solo importarán las que tengan certificación verificable. Metadatos cifrados, cadena de custodia digital, sellos de autenticidad institucional. Lo que sea, pero algo. La foto sin sello será sospechosa por defecto. ¿Quién va a ofrecer esa certificación? Google, Meta, Apple, quizás los gobiernos. Las únicas instituciones con recursos para verificar a esa escala. Vamos a pagarles por algo que durante dos siglos ha sido gratis: la presunción de que lo fotografiado existió. Porque la alternativa –un mundo donde nadie puede estar seguro de nada– es sencillamente invivible. Pero lo peor no es perder la confianza en las imágenes. Es perder la confianza en la memoria . Tu cerebro no almacena experiencias, almacena reconstrucciones. Y cada vez que recuerdas algo, lo reconstruyes con ayuda de fragmentos: olores, emociones, imágenes. Las fotografías han sido durante décadas muletas de la memoria. Consolidaban el resto del recuerdo. Y luego está el agotamiento . Cada imagen que ves ahora requiere una pequeña evaluación. ¿Es real? ¿La verifico antes de compartirla? ¿Quedaré como un tolili si la envío al grupo? Otra pestaña más para nuestra CPU interna. En Xataka Comer frente a una pantalla no es una manía moderna: es el nuevo ritual social Nuestros padres nunca tuvieron que hacer este trabajo cognitivo. Nosotros vamos a pasarnos el resto de nuestras vidas en modo sospecha . No por cínicos, sino por racionales. Esa sospecha permanente tiene un coste. En atención, en energía mental. Quizás en capacidad de asombro. En la posibilidad de ver algo extraordinario y simplemente creerlo. Ya nunca más. Difícilmente hay solución para esto: No puedes entrenar una IA que detecte imágenes generadas por IA de forma perfecta: es una carrera armamentística infinita. Cada detector mejora los generadores. Cada generador mejora los detectores. Cada muro más alto es un incentivo para alargar la pértiga. No puedes educar a la gente para que "piense críticamente" sobre cada una de las miles de imágenes que procesa al día. No tenemos ancho de banda. Y n o puedes legislar el problema porque la tecnología es más rápida que la ley y más accesible que cualquier prohibición. Lo único que queda es adaptación . Cultural y psicológica. Nuestros abuelos confiaban en lo que veían. Nosotros confiábamos en lo fotografiado. Nuestros hijos no van a confiar en nada que no venga certificado . Quizás el blockchain también se inventó para esto. Y cuando todo necesita verificación, nada puede ser espontáneo . Cuando toda imagen es sospechosa, ninguna es memorable. Cuando la realidad requiere autenticación constante, dejamos de habitarla con naturalidad. La fotografía murió el día que se volvió indistinguible de la imaginación. Seguiremos haciendo fotos y seguiremos viéndolas. Pero ya no harán lo que hicieron durante dos siglos: decirnos qué fue real . Bienvenidos a la era de la duda visual permanente. En Xataka | Hay una generación trabajando gratis como documentalista de su propia vida: no son influencers pero actúan como si lo fueran Imagen destacada | immasidx